Emociones intrusivas
- Jadirh González
- 1 feb 2024
- 1 Min. de lectura
En el rincón más íntimo de mi ser,
donde la tormenta interna quiere prevalecer,
amigos cercanos, faros en la oscuridad,
han sido mi ancla, mi seguridad.
La depresión, como sombra acechante,
intentaba en mi alma un baile constante.
Pero entre lágrimas y desesperación,
encontré en ustedes mi refugio, mi canción.
La ansiedad, un viento inquietante,
soplaba fuerte, pero resistí amarrándome al instante.
Ustedes, como pilares en mi tormenta,
fueron el abrazo cálido, la calma que fermenta.
Cuando el mundo decía "no" con desdén,
ustedes me sostenían con un "sí" de edén.
Y mi niño interior, ese soñador constante,
resiste, persiste, ante cualquier embate.
Aunque el camino sea empinado y sinuoso,
sé que entre risas y lágrimas, estamos hermanados.
En la sinceridad de la lucha, en cada paso incierto,
la amistad que compartimos es mi mayor tesoro abierto.
Porque más allá de palabras, más allá de un eco,
ustedes son mi ancla, mi refugio más sincero.
En este poema, en cada verso que plante,
gracias, amigos queridos, por ser mi luz radiante.
Por: Jadirh González
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