El eco del olvido
- Jadirh González
- 22 mar 2024
- 2 Min. de lectura
En el silencio de la noche, susurro, "No comprendo",
Y el eco responde, "Sé que no lo haces", como un leve aliento.
Una vez esperábamos una cura, un remedio celestial,
Pero ahora temo que nuestros corazones rotos nunca se unirán igual.
Antaño, esta habitación se bañaba en luz, santuario de nuestras almas,
Ahora las sombras danzan, y me pregunto, ¿debería dejar caer las metas?
¿Desmantelo nuestro castillo o dejo que sus muros se alcen?
Estoy cansado, como un fénix, siempre renaciendo, pero sintiéndome pequeño.
Cada mañana, tormentas se gestaban en mis ojos, un silencioso ruego,
¿Cómo puede florecer el amor cuando ni siquiera ve?
Mandé señales, susurros de angustia, pero tú cerraste los ojos,
Ahora, en medio de la densa niebla de la pérdida, solo puedo suspirar.
"Detente, me estás perdiendo," como Neruda clamó al amor,
En cada verso, mi alma se sumerge en la profundidad del dolor.
Una voz sabia, nos recuerda la importancia de elegir,
"No me resigno a que terminemos siendo un recuerdo para olvidar".
Corres por el pasillo, persiguiendo fantasmas del pasado,
Pero ellos susurran, "No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes".
¿Cuánto tiempo podemos bailar esta triste canción, hasta que estemos demasiado lejos para salvarnos?
Te di todo, mi empatía, pero todo lo que conseguí fue una tumba solitaria.
Un soldado en tu ejército, luchando batallas que nunca fueron mías,
Pero aquí estoy, desvaneciéndome, esperando que veas las señales.
"Haz algo, di algo", grita mi corazón en desesperación,
Pero el silencio es tu respuesta, dejándome sin aliento.
Al final, me doy cuenta, debo elegir liberarme,
Porque me niego a quedarme en un amor que no me ve.
El pulso de mi corazón, desvaneciéndose en el mar.
Por Jadirh González
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