Crónica de una tempestad sin fín
- Jadirh González
- 12 feb 2024
- 1 Min. de lectura
Bajo la melancolía de la noche oscura,
mi mente gira sin descanso, como el viento,
la desesperación se apodera de mi ser,
buscando en vano un respiro en el firmamento.
"Música, tú siempre música", clamo al universo,
intentando ahogar las voces que me acechan,
pero nada me consuela en este abismo,
donde la agonía se cierne y despeña.
"Nada es más humano que un hombre desesperado",
sabias palabras de Neruda que me recuerdan,
en la soledad de esta noche sin estrellas,
me siento perdido, como un barco que se encalla.
Recuerdo entonces mi infancia, efímera felicidad,
donde el tiempo se deslizaba como un río manso,
pero ahora, adulto y cansado, me pregunto,
¿dónde quedaron esos momentos de encanto?
"La mente es un lugar peligroso para el alma",
otra verdad de Neruda que me estremece,
pues siento cómo mi propia mente me atrapa,
intentando devorarme en su oscura maleza.
Quiero huir, escapar como en un sueño febril,
donde los lobos me persiguen sin piedad,
pero entonces miro a mi amiga, mi roca,
y le agradezco por ser mi luz en esta tempestad.
Por Jadirh Gonzalez
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