Como en la isla
- Jadirh González
- 3 feb 2024
- 1 Min. de lectura
Bajo el manto estrellado de la amistad sincera,
se erige un poema, forjado en la espera.
Entre risas y secretos compartidos con fervor,
se tallan lazos que resisten al rumor.
La familia, faro que ilumina la penumbra,
cimientos de amor, columna que nunca zozobra.
En la mesa de la vida, comparten el pan,
abrazo fuerte, refugio eterno, siempre en su clan.
Pero en la distancia, la sombra se hace fuerte,
la soledad, como loba, a veces muerde.
Se siente el eco del silencio, frío y profundo,
un lamento que se desliza, sin segundo.
Y en la penumbra del sentir desvanecido,
se esboza la figura de un alma herida.
La sensación de no tener valor, de naufragar,
como una ola que golpea sin cesar.
Pero ahí, en la música que acaricia,
en el folklore que abraza con delicia,
encuentro consuelo, un refugio sincero,
un bálsamo que me eleva, ligero.
Amigos que al final, se tornan hermanos,
en la sinfonía de la vida, eternos arcanos.
En el lienzo de experiencias entrelazadas,
se revela la verdad: el alma se abraza.
Aunque a veces me sienta en la orilla,
como un náufrago en la isla,
la amistad y la música, faros que guían,
rescatándome del naufragio, como olas que brillan.
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